NORMAS ISO PARA ALCANZAR LOS ODS
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2
Sep
Tener una certificación ISO no significa necesariamente que el sistema de gestión de una empresa esté funcionando correctamente. Un sistema puede estar certificado y, sin embargo, haberse convertido con el tiempo en un conjunto de procedimientos y documentos que apenas aportan valor al día a día.
Un sistema de gestión ISO eficaz debería ayudar a la empresa a controlar sus procesos, detectar problemas, gestionar riesgos, mejorar sus resultados y tomar decisiones basadas en información objetiva.
Si tu empresa tiene implantada una norma como ISO 9001, ISO 14001 o ISO 45001, pero tienes la sensación de que el sistema se mantiene únicamente para superar las auditorías, es posible que exista margen de mejora.
A continuación, analizamos algunas señales que indican que tu sistema de gestión ISO podría funcionar mejor.
Una de las primeras señales de alerta es que exista una gran cantidad de procedimientos, instrucciones, registros y documentos que los trabajadores apenas conocen o utilizan.
Un sistema de gestión no debería consistir únicamente en «tener papeles».
La documentación debe servir para establecer cómo se realizan determinadas actividades, definir responsabilidades, facilitar el control de los procesos y asegurar que las tareas se realizan de forma coherente.
Si los trabajadores tienen que consultar continuamente documentos que no entienden, si existen procedimientos que ya no reflejan la realidad de la empresa o si se mantienen documentos simplemente porque «lo pide la ISO», probablemente sea necesario revisar el sistema.
La pregunta clave es: ¿la documentación ayuda realmente a trabajar mejor o se mantiene únicamente para superar la auditoría?
Otra señal clara de que el sistema de gestión no está funcionando como debiera es la repetición de las mismas incidencias.
Por ejemplo:
La filosofía de las normas ISO se basa en la mejora continua. Por tanto, identificar un problema no debería ser el final del proceso. Es necesario analizar su causa, establecer una acción adecuada y comprobar posteriormente si esa acción ha sido eficaz.
Si una empresa acumula acciones correctivas cerradas pero los problemas siguen apareciendo, puede existir un problema en la metodología utilizada para analizar las causas o para verificar la eficacia de las acciones.
Los indicadores son una herramienta fundamental dentro de cualquier sistema de gestión. Sin embargo, es frecuente encontrar empresas que tienen numerosos indicadores cuyos resultados no son utilizados para gestionar realmente.
Por ejemplo, una empresa puede controlar:
Pero la pregunta importante no es solamente qué indicadores se miden, sino qué decisiones se toman a partir de ellos. Mantener un indicador que se registra todos los meses pero que nadie analiza tiene poco valor.
Un sistema de gestión eficaz debería permitir detectar tendencias, anticiparse a problemas y establecer medidas cuando los resultados se alejan de los objetivos establecidos.
Esta es probablemente una de las señales más evidentes. Si la dirección únicamente presta atención al sistema de gestión unas semanas antes de la auditoría de certificación o seguimiento, existe un problema de integración del sistema en la gestión empresarial.
Las normas ISO no deberían funcionar al margen del negocio, sino que la dirección debe ser la primera implicada y participar activamente en aspectos como:
Cuando la ISO se percibe como responsabilidad exclusiva del responsable de calidad, medio ambiente o prevención, puede producirse una desconexión entre el sistema de gestión y la estrategia real de la empresa.
La percepción de los trabajadores es otro indicador muy importante. Es probable que el sistema no esté suficientemente integrado en la organización si habitualmente escuchas frases como: «Eso es cosa de calidad; lo hacemos así porque lo pide la ISO; ese registro solo sirve para la auditoría; no sé para qué tenemos este procedimiento».
Un sistema de gestión eficaz debería ser comprendido por las personas que participan en los procesos. Esto no significa que todos los trabajadores tengan que conocer todos los requisitos de la norma. Significa que deben comprender qué responsabilidades tienen, qué controles deben realizar y por qué son importantes.
La formación, la comunicación y la participación de los trabajadores son elementos esenciales para conseguir que el sistema forme parte de la actividad habitual de la empresa.
Esta es quizá la señal más importante de todas. Si el principal objetivo del sistema es conseguir que el resultado de la auditoría sea satisfactorio, sin no conformidades a ser posible, pero después los procedimientos no se utilizan, los indicadores no se analizan y las acciones de mejora no se mantienen, el sistema probablemente no esté aportando todo su valor.
Una auditoría debería ser una herramienta para evaluar el funcionamiento del sistema, no el motivo por el que la empresa mantiene el sistema.
El objetivo debería ser conseguir que los procesos funcionen correctamente todos los días, independientemente de que exista una auditoría prevista.
Si has identificado varias de las situaciones anteriores, puede ser recomendable realizar una revisión completa del sistema.
No necesariamente significa que la empresa esté incumpliendo los requisitos de la norma. Puede significar simplemente que el sistema se ha quedado desactualizado, que ha aumentado la complejidad de la organización o que existen procesos que ya no están adecuadamente reflejados.
Una revisión debería analizar, entre otros aspectos:
El objetivo no debería ser generar más documentación, sino hacer que el sistema sea más sencillo, útil y eficaz.
La certificación ISO puede aportar importantes ventajas a una organización, pero para conseguirlas el sistema de gestión debe estar integrado en la actividad diaria.
Un buen sistema debería ayudar a la empresa a:
Por eso, la pregunta que debería hacerse una empresa no es únicamente «¿estamos preparados para la próxima auditoría ISO?», sino:
«¿Nuestro sistema de gestión nos está ayudando realmente a gestionar mejor la empresa?»
Si la respuesta es negativa, probablemente haya llegado el momento de revisar y simplificar el sistema.
Imagen: generada con IA.
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